En Mendoza tenemos más de 300 días de sol al año. Eso es una bendición para disfrutar del patio, pero también un desafío para las galerías, las ventanas orientadas al oeste y las vidrieras de los comercios. Un toldo bien elegido trabaja todo el año, no solo en verano.
En verano: sombra y menos calor
El sol directo sobre un vidrio calienta el ambiente interior aunque el aire acondicionado esté encendido. Un toldo frena la radiación antes de que llegue a la ventana, baja la temperatura de la galería y protege muebles y pisos de la decoloración.
Un toldo bien elegido no es solo para el verano: trabaja los 365 días del año.
Con lluvia: espacios que siguen siendo útiles
Una galería cubierta permite seguir usando la mesa del patio, guardar la bici o entrar a casa sin mojarse. En los comercios, el toldo sobre la vereda protege la vidriera y le da refugio a quien pasa.
En otoño e invierno: abrir para que entre el sol
La gran ventaja de un toldo retráctil es que se adapta a la estación: abierto en verano, recogido en invierno para que el sol tibio entre y caliente la casa. Así se aprovecha la luz natural cuando más se necesita.
Qué opciones hay
- Toldos Línea Praga: para galerías, balcones, patios y frentes comerciales, con lona resistente a la intemperie.
- Cortina motorizada Z-Box: enrollable con cajón y guías laterales, apta para exterior y resistente a vientos de hasta 50 km/h. Ideal para cerrar galerías.
Al elegir, conviene tener en cuenta la orientación del espacio, el viento de la zona (en Mendoza, el Zonda manda) y si se prefiere accionamiento manual o motorizado.
Podés ver modelos y colores en Cortinas y Toldos, o escribirnos para que te asesoremos según tu espacio.



